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Mi primer 10 de Mayo

“La consciencia anhela el poder sanador de la naturaleza, los pozos profundos del ser y la comunión inconsciente con la vida y sus incontables formas.”


Carl G. Jung


A una semana de que Luka cumpla siete meses, ya comenzó a comer los famosos “sólidos”.


El pediatra comentó que, al comer más y llenar mejor su estomaguito, el bebé debería dormir más horas continuas, en su cuna y en su cuarto. Pero no. Luka no duerme más horas seguidas, no duerme en su cuna y tampoco duerme en su cuarto.


Entonces me pregunto: ¿el problema es Luka o soy yo?


Desvelada, cansada, ilusionada; a veces desmotivada y frustrada. Algunos días feliz y otros profundamente triste.


La adaptación de Luka a este mundo ha sido, principalmente, mi responsabilidad. Y en las clases prenatales me lo advirtieron muy bien.-


“No le des pecho a tu bebé a menos que tenga hambre. Después te agarrará de chupón.” Cuando tomaba esas clases pensé: ¡qué sencillo! Incluso llegué a escribir horarios exactos para darle pecho. Teniendo un background logístico, los tiempos son imprescindibles.


Pero en la maternidad parece que el tiempo no existe.


El bebé despierta cada dos horas durante la noche, no porque tenga hambre, sino porque necesita mi pecho. Los primeros meses todavía veía el reloj; ahora sé cuántas veces se despierta porque reviso mi Whoop por las mañanas. En las noches, acercármelo ya es algo que hago en automático.


Admito que sí me arrepiento un poco. Desearía poder descansar más. También reconozco que me causa cierta envidia tener el sueño tan ligero y despertar con el más mínimo sonido de Luka, mientras su papá duerme profundamente, sin reparo.


“No lo duermas contigo.” Una sola noche durmió en su cuna. Todas las demás, hasta hoy, ha dormido a mi lado.


Yo decía que le daría pecho solamente seis meses o hasta que le salieran los primeros dientes porque me aterraban las mordidas. Ya le salieron dos dientes. Ya casi cumple siete meses. Y yo sigo con la lactancia.


Eso sí: durante el día ya es raro que le dé pecho. Toma muy bien su lechita en biberón. El reto son las noches, cuando entre el llanto y el consuelo prefiero “pegármelo” hasta que ambos nos quedamos dormidos.


Hoy comencé a leer un libro* escrito por una madre de dos hijos. Ella dice: “Pocas experiencias de vida ofrecen una oportunidad de conocerte a ti misma como la maternidad. Ser madre te agotará, te llenará de miedo y te hará llorar. También despertará alegría, dudas, humor, plenitud, rabia, terror, vergüenza, irritación, insuficiencia, duelo, ansiedad y amor.”


Coincido profundamente con ella.


Ser madre me está permitiendo expandir mi consciencia; ser libre en mi esclavitud, sentirme plena en mi vacío. Pero, sobre todo, me está enseñando a amar sin necesitar nada a cambio.


Hoy felicito a todas las madres: a las que trabajamos fuera de casa y a las que decidieron ser “amas de casa”, un rol que resulta infinitamente más agotador que cualquier trabajo de oficina; y también a las que, por gusto o necesidad, intentamos fusionar ambas vidas en una sola.


Feliz Día de las Madres.


*Libro: Motherhood autora Lisa Marchiano



 
 
 

1 comentario


cristinamoller
hace 3 días

Gracias por compartir y alzar la voz de la maternidad real, me encanta leerte !

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